miércoles, enero 25, 2006

Manías, vicios y defectos

Mirian me ha pasado esta cadenita. Y no le voy a decir que no, así que... ¡ahí vamos!

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1) Tímido: Porque admitámoslo, no soy precisamente muy hablador y tampoco soy de los que inician grandes conversaciones. En realidad, este defecto es el que más está rebajándose de todos los que tengo y contra el que más lucho (y donde más victorias consigo :P).

2) Miedo al fracaso: En gran parte es responsable de mi timidez, sobre todo por el hecho de "voy a cagarla". Esto viene de mi infancia, porque siempre que quería meterme en una conversación, los niños (que como todos sabemos pueden ser muy crueles) me decían que había metido la pata o que lo que yo decía no tenía gracia. Otro defecto contra el que estoy luchando y ganando terreno, aunque no sé por qué a veces aún me atasco por su culpa.
También deriva de ello cierta manía perfeccionista que, además, es hereditaria. Por eso hay cosas que no quiero mostrar hasta que queden del todo bien, por miedo a que lo que lleve por ahora no guste (ni me guste).

3) Autoestima inestable: Puede que ahora me veáis bromeando con cosas de "es que mi dibujo no es gran cosa" o "mi literatura no es para tirar cohetes", pero la verdad es que mi autoestima, sin ser baja, resulta un tanto inquietante. Más que nada porque en los momentos de más alta autoestima estoy que me siento genail, pero en los momentos bajos me considero menos que una mierda. Y eso, algún día, se tendrá que acabar.
¡Leches, que yo soy único, con mis virtudes y defectos! Y todos tenemos un mal momento.

4) A la defensiva: Extrañamente, este defecto sólo se nota en mi familia, especialmente con mi padre y, a veces, con mi hermana. La cuestión es que, aunque normalmente trato de no seguir el juego de insultos y voces más altas que otras, hay momentos en que uno no puede aguantarse y dejar sin réplica a la otra persona (sobre todo si esa persona es mi padre... la de discusiones estúpidas que hemos tenido por que uno alzó la voz más de lo debido =_=).

5) Quisquilloso de cojones: Sí, en parte soy "algo" quisquilloso. Y hay veces en que, si algo me molesta, lo digo y ya está. Y si luego hay discusión, pues por desgracia me da por continuar con el tema. Y si la cosa llega a límites insospechados, ya sabréis a cuento de qué vienen esos arranques de furia de Sekhmet: no son nada comparados con mis momentos de bordería.

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Pero eso, que todos tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos. Y los defectos se pueden corregir o, al menos, mejorar, pero sin olvidar quiénes somos en realidad.

Y el testigo no se lo paso a nadie. Cada cual es libre de hacerlo. ;)

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¡Y no olvidemos las virtudes! Si queréis hacer la lista también, hacedla...

Ahí van mis cinco más destacadas:

1) Imaginación extraña pero prolífica: Vamos, ésta la veíais venir a lo lejos... Si es que es lo que tengo y lo que más me gusta: que tenga una mente que siempre esté trabajando, inventando chorradas, sean 100% originales o basadas en algo. Debe ser cosa de que, desde muy pequeño, he sido siempre un aficionado a la lectura. Espero recuperar este buen hábito pronto, porque los estudios no es que me dejen mucho tiempo para las lecturas.

2) Responsabilidad: Vale, no soy precisamente puntual, pero si algo soy es responsable. Si tengo culpa de algo, aunque en un principio parezca que no, admito mi responsabilidad. Además, si hay algo de lo que puedo encargarme y/o dirigir, pues estaré dispuesto a hacerme cargo de ello.

3) Trabajador: Las cosas no se consiguen gratis (bueno, no todas), así que hay que esforzarse. Y eso es lo que yo trato de hacer: conseguir lo que quiero con mi propio sudor y esfuerzo. También cuenta trabajar en equipo, pero no ir el plan típico español de "uno trabaja, los demás miran". El trabajo en equipo es en equipo y yo haré mi parte como tiene que ser.

4) Persistente: Alguno incluso podría decir que soy cabezón y todo. xD
En el pasado solía rendirme con bastante facilidad. A medida que han pasado los años, los fracasos no me han hecho tirar la toalla, sino seguir adelante. Es cierto que, como dije, tengo miedo al fracaso, pero cuando finalmente lo afronto (que eso, ahora, es casi siempre), en vez de quedarme hecho un ovillo decido seguir hacia adelante, ver en dónde he fracasado para triunfar allá donde caí.
La verdad es que, gracias a que cada vez soy más "valiente", el miedo al fracaso está empezando a recular (pero aún queda camino, ya lo dije antes, que aún hay veces en que me corto por culpa de ese miedo).

5) Un curioso sentido del humor: Puede que no sea un gran humorista, pero hay veces en que tengo mis puntos. Dicen que algunas personas tímidas son las que tienen los mejores momentos cuando abren la boca. Tal vez sea porque me he convertido en un buen oyente (aunque podemos decir que yo, más que oír, escucho y atiendo) y entonces ya he aprendido a saber cuándo decir qué cosas. Esto también me ayuda a vencer al miedo al fracaso (digo lo mismo que con la persistencia).
También es un sentido del humor extraño el que tengo ya que más de uno sabréis qué frikadas leo y veo. Entre Monty Python y tiras on-line estoy que me salgo. xDDDDDDDDDDDDD